
Lo primero que se debe tener en cuenta antes de realizar una instalación de energía solar térmica es la viabilidad técnica y rentabilidad de la misma.
Dónde ubicar las placas solares o la sala técnica donde se instalarán los acumuladores, intercambiadores, bombas...
es lo primero que tenemos que evaluar para poder estudiar el espacio disponible y a razón de ello poder optimizar los recursos a nuestro alcance.
En segundo término se encuentra la rentabilidad o cuánto tardaremos en amortizar la instalación solar térmica.
Cuanto más utilicemos nuestra instalación más rentable será. Ponemos un ejemplo: Disponemos de calefacción por suelo radiante en una vivienda y de una piscina de verano.
Durante el invierno, nuestra instalación solar térmica producirá energía para el agua caliente sanitaria y la calefacción de la vivienda. Durante el verano, la calefacción estará apagada y la energía que se produzca se utilizará para calentar la piscina y así prolongar la temporada de baño, además de calentar también el agua caliente de duchas, grifos...
Como puede ver esta instalación está en uso todo el año, por lo que estará continuamente ahorrándole energía y dinero.
Una instalación como la expuesta anteriormente puede tardar en amortizarse entre 5 y 8 años. A partir de ese momento empezará a ganar dinero con su instalación.
La energía solar térmica es rentable siempre: